jueves, 29 de septiembre de 2011

El actor y la tragedia: Una historia de decepción.

De nuevo con los buses.

Cuando no gozamos de la compañía de 100 personas en un bus diseñado para 50...  :) podemos ver otra hermosa realidad colombiana, los trabajadores ambulantes del transporte (los que piden o trabajan en los buses). No crean que todo lo que pasa en los buses me molesta, no... por ejemplo esto que les comento, pasa desde lo útil hasta lo entretenido. Los vendedores de dulces, galletas, postres y demás me han salvado muchas veces de morir de inanición. Pero esta entrada no es por ellos, esta es por los actores de tragedias. Conversaba en el teléfono con mi mejor amigo hace unos días, cuando llego este tema. Al principio no se puede dejar uno de preocupar por las tristezas que estos le cuentan a uno. Pero si uno recorre una ruta seguido, se da cuenta que regularmente se suben los mismos, y cuando uno se pregunta ¿Este tipo no debía estar ya muerto o en otra ciudad? la respuesta es obvia, algunos (no todos, o no me consta) viven de inventarse un cuento y subirse a un bus a pedir dinero. En realidad no es malo, ¿que los diferencia de los actores y cuenteros? Por eso con mi amigo (idea de él debo admitir) comenzamos a manejarlo como un pequeño concurso. Evaluar desde creatividad hasta ayudas audiovisuales (como las heridas expuestas al público.... ojala nunca les haya tocado el de la conoloscopía), postura, gesticulación, léxico, etc, etc) Si el personaje es verdaderamente creíble, inclusive si lo hemos visto ya 20 veces a la semana en la misma esquina, le daríamos dinero. Si no realizaban un buen papel pues.... no dinero. ¿Que si esto nos hace unos idiotas insensibles? ehh si, creo que si :S jaja. Pero en aras del principio a la igualdad, al trabajo, a la libertad de expresión hemos decidido verlo como una expresión artística, arte callejero, arte en los buses. Porque no todo pueden ser canciones con guitarra, cuatro o interpretaciones de rap!!!, el pequeño actor tiene que tener reconocimiento en el medio también. Es una triste manera de ganarse la vida, pero una al fin de al cabo. Esto lo escribo porque hoy un señor, que he visto en la misma zona ya como tres o cuatro veces, se subió al bus, comenzó a caminar raro, torció la boca, y comenzó a narrar, en voz actuada y gagosa, que sufre de una enfermedad mental que lo ha privado del trabajo y que ocasionalmente le despiertan dolores que lo hacen sufrir mucho. No es lo mejor, sobre todo después de verlo varias veces. Ya sabía en que partes del discurso es que tiene los "episodios repetitivos" ("a mi me operaron me operaron ami, operaron") por lo tanto la previsibilidad le iba quitando puntos. Sorprendió el final pues una señora hablando por celular le obstruía su presentación, se enojo el hombre y su voz cambió, dejo de repetir, hablo muchísimo más claro, sin boca torcida, y le dijo a la señora que lo estaba interrumpiendo, que dejará de hablar con su mozo, que si ella creía que no era enserio que entonces era porque seguramente sabía más que el medico. El señor se bajo ahí mismo del bus enojado y gruñendo que si de algo sabía ella era de limpiarle "los chiros a su mozo". Decepción total, si algo me molesta es un actor o un cuentero que no pueda mantener el papel. No ganó ningún punto y no volveré a darle monedas.

Pensé en dejar esta entrada con una reflexión acerca del sistema económico, la pobreza, o la calidad del empleo en Colombia, pero ¿para que hijueputas?

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